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TEMA 10.

GEOBOTÁNICA

 

10.4. ESTRUCTURA DE LA VEGETACIÓN


A veces, el análisis fisionómico de las formaciones no es válido por sí solo o es insuficiente. Es un análisis introductorio, es la base de un estudio de vegetación, pero es recomendable completarlo con el análisis estructural de la vegetación y con el estudio de la composición vegetal.

Las características estructurales de la vegetación son básicamente “aquellas relacionadas con la distribución espacial de la biomasa” (Aramburu y Escribano, 2006). Es importante conocer la estructura de la vegetación para saber cuál es su evolución y su dinámica, para estudiar el efecto de un fenómeno puntual (un incendio, una erupción volcánica, una riada...), para conocer la cliserie de un área montañosa, analizar el efecto de los factores naturales y de las intervenciones humanas, para realizar la cartografía de un área, en análisis bioclimáticos, geobotánicos, corológicos, florísticos, ecológicos, edáficos... (Arozena, 2000).

10.4.1. ESTRUCTURA HORIZONTAL Y VERTICAL DE LA VEGETACIÓN

Todas las comunidades vegetales tienen una estructura más o menos compleja que puede dividirse o definirse en dos partes:

- Estructura vertical, que es la distribución de las especies en capas o estratos en función de su altura.

- Estructura horizontal, que es la distribución de las especies en el espacio (independientemente de su altura).

La estructura vertical de la vegetación se observa a través de la estratificación de la vegetación. Los estratos son según Font i Quer (1953) “cada porción de masa vegetal de una comunidad contenida dentro de un límite de altura determinado”. La estructura vertical se puede determinar pues en función de la altura aunque es recomendable diferenciar los estratos teniendo en cuenta también los tipos biológicos o las formaciones, para obtener más información, poder comparar unas comunidades con otras, y ver la evolución y el dinamismo de la vegetación (Arozena, 2000).

La distinción del número de estratos constituye un problema complejo y existen diversas soluciones alterna­tivas basadas unas en unos límites altitudinales concretos y/o en los tipos biológicos (Ferreras, 1999).

De esta forma se puede dividir la vegetación teniendo en cuenta las formas vitales como en las clasificaciones de Arozena (2000) y Aramburu y Escribano (2006):

Clasificación de Arozena (2000)

Clasificación de Aramburu y Escribano (2006)

1. Estrato arbóreo (macrofanerófitos);
2. Estrato arbustivo (nanofanerófitos y
caméfitos);
3. Estrato herbáceo (hemicriptófitos, geófitos y terófitos); y
4. Estrato muscinal (talófitos)

1. Estrato arbóreo;
2. Estrato arbustivo;
3. Estrato subarbustivo;
4. Estrato herbáceo;
5. Estrato muscinal;
6. Estrato escandente (de lianas); y
7. Estrato epifítico.

(*) Puede haber varios niveles de cada estrato, es decir, pueden aparecer por ejemplo, dos estratos arbóreos, un estrato arbustivo y dos estratos herbáceos.

Aunque también se pueden usar los rangos (basados en la altura y en las formaciones) de las clasificaciones de Raunkiær (1934), Küchler (1949, 1967), Dansereau (1951), Caín y Castro (1959) o de Godron (1968):

estratos

Rangos estructurales de la vegetación a nivel horizontal según Raunkiær (1934), Küchler (1949, 1967), Dansereau (1951), Caín y Castro (1959) o de Godron (1968). Realizado por Alberto Díaz, basado en Aramburu y Escribano (2006).

En relación a la estratificación vertical algunos autores tienen en cuenta la noción del modelo arquitectural que se basa según Ferreras (1999) “en la clasificación de los vegetales según su arquitectura realiza­da durante los periodos favorables al crecimiento”. En este modelo se puede diferenciar (según Braque, 1988) entre:

- Árboles no ramificados, cuya arquitectura se limita a un eje vertical, una corona de hojas y raíces, y un único meristema que asegura el desarrollo del aparato aéreo (Ferreras, 1999).

- Árboles con ramificación compleja, en los que es difícil distinguir los troncos y las ramas.

- Árboles ramificados, en los que se distinguen claramente los tallos y las ramificaciones y en los que aparecen numerosos meristemas. Se subdividen en varios grupos: a) con estructura modular, como el bananero o dragonero; b) modelos en que los ejes verticales responden a la corriente distinción entre tronco y ramas, con funciones clara­mente determinadas y diferenciadas; y c) modelos más complejos en los que el crecimiento en altura resulta de la superposición de unidades mixtas, en los que la parte inferior hace de tronco y la parte superior de rama, a partir de una curvatura de radio variable (Ferreras, 1999).

La estratificación de los sistemas radicales recibe una considerable atención en estudios de pastizales (Weaver, 1920), aunque normalmente los estratos del aparato subterráneo de las plantas son ignorados (Ferreras, 1999).

Por otro lado, es necesario señalar que desde una fotografía aérea o una imagen de satélite es fácil analizar la estructura horizontal de la vegetación de un área pero es prácticamente imposible conocer la estructura vertical de un bosque porque los estratos superiores tapan la visión de los estratos inferiores. Por ello, es necesario realizar un estudio de campo que complemente las labores de fotointerpretación.

La estructura horizontal es la organización espacial de la vegetación independientemente de su altura (Arozena, 2000). En general, depende de la morfología del tipo de vegetación (Aramburu y Escribano, 2006) y de la etapa serial de la formación.  Conocer la estratificación horizontal de la vegetación aporta una gran información que es complementaria a la estratificación vertical.

En relación a la estructura horizontal Mª Eugenia Arozena (2000) diferencia tres conceptos similares. aunque diferentes: el grado de recubrimiento, la densidad y la continuidad.

- El grado de recubrimiento es el aspecto más importante de la estratificación horizontal. Permite distinguir entre formaciones cerradas, que son aquellas que por su proximidad y frondosidad cubren todo el suelo, en donde las especies tienen contacto entre sí por lo que el follaje y las especies leñosas captan o interceptan gran parte de la luz y las precipitaciones que llegan al suelo; formaciones abiertas, en donde hay espacio entre los individuos de la formación y se puede ver el suelo entre las plantas, las especies están separadas por lo que el sotobosque es luminoso y el suelo esta expuesto a la luz y la lluvia; y formaciones dispersas en las que hay una gran cantidad de terreno sin vegetación entre los individuos de la comunidad (Elhaï, 1968; Arozena, 2000; Aramburu y Escribano, 2006).

En relación a este aspecto el Centro de Estudios Fitosociológicos y Ecológicos de Montepellier (Emberger, 1983) ideó una escala de siete niveles de recubrimiento, sencilla y práctica, basándose en el porcentaje de terreno cubierto por la vegetación:

Cerrada: con un recubrimiento del suelo mayor al 90%

Poco abierta: entre el 75 y el 90%

Semiabierta: entre el 50 y el 75%

Abierta: entre el 25 y el 50%

Muy abierta: entre el 10 y el 25%

Extremadamente abierta: entre el 1 y el 10%

Totalmente abierta: con un recubrimiento total prácticamente nulo

Grados de recubrimiento según Emberger (1983)

Teniendo en cuenta esta tabla, el grado de recubrimiento se puede expresar a nivel general para definir una formación, aunque es recomendable calcular su valor para cada estrato y para cada especie dentro de un área específica. Una misma formación puede variar en gran medida su grado de recubrimiento en espacios relativamente pequeños en función de la etapa serial, la disponibilidad y la estructura del suelo, las variaciones hídricas...

- La densidad se refiere al número de vegetales (árboles, arbustos y hierbas) por unidad de superficie (Arozena, 2000). Es un concepto similar al grado de recubrimiento (pues un alto recubrimiento suele corresponder con una alta densidad) pero no son conceptos sinónimos sino caracteres distintos, aunque complementarios (Arozena, 2000).

La densidad depende de la etapa serial, suele ser alta en las etapas iniciales en donde aparecen muchos individuos jóvenes, y suele ser baja en las etapas finales cuando pocos individuos consiguen un gran volumen de fitomasa. Aunque también depende del tipo de reproducción de las especies vegetales, del tipo de formación...

- Por último, la continuidad indica si hay o no hay interrupciones locales o puntuales en el desarrollo espacial de la vegetación o del estrato de mayor recubrimiento (Arozena, 2000). La discontinuidad en la vegetación suele producirse por la acción de un factor limitante (la presencia o ausencia de humedad, un afloramiento rocoso, la intervención humana...).

 

Continúa en la siguiente página con las clasificaciones estructurales de la vegetación...

 
biogeografia.netau.net

 

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Alberto Díaz San Andrés (2011-2016), última actualización: junio de 2016. www.biogeografia.netau.net (versión 4.0)